El baloncesto es un deporte que, por suerte, genera un gran volumen estadístico para analizar. En muchas ocasiones aporta, además, conclusiones para comprender mejor toda esa vorágine, aumentada en la NBA dada la ingente cantidad de partidos por semana que podemos disfrutar. Así pues, observada con detenimiento, la estadística nos susurra interesantes historias. Como esta...
Nerlens Noel es un pívot de 2'11m que actualmente juega en los Wildcats de Kentucky. Con dieciocho años en el zurrón, tiene entre ceja y ceja arrebatarle el récord de tapones en una temporada en la NCAA que a día de hoy ostenta el pasado número uno del draft, Anthony Davis, con 186. Para ello, Noel está sumando actuaciones como la conseguida contra Ole Miss, con nada menos que doce tapones.
A finales de 2004, en diciembre más concretamente, un partido de la NBA que, a priori, no tenía demasiado misterio, se convirtió en absoluto protagonista del año gracias a una portentosa actuación de Tracy McGrady. Y es que el escolta en apenas 45 segundos anotó 13 puntos que, a la postre, sirvieron para que los Houston Rockets ganaran a los San Antonio Spurs.
Cuando Los Ángeles Lakers anunciaron, allá en el verano de 2012, que Steve Nash y Dwight Howard compartirían vestuario y cancha con Kobe Bryant y Pau Gasol, pocos, muy pocos, pensaban que a estas alturas estaríamos barajando la posibilidad, cada día más real, de que la franquicia se quede fuera de los Playoffs.
'Pistol' Pete Maravich era un genio del baloncesto. Muchas veces se hace uso de ese término en el mundo del deporte, pero pocas tendrán tanta razón como al referirse a este chaval de complicado carácter nacido en 1947 en Pennsylvania (EEUU).
Reconocemos que buscábamos una cita para abrir este artículo con un mayor empaque, con un calado tal que obtuviese un mínimo del 45% de sonrisas entre los lectores. Sin embargo, cierto es que lo que verdaderemente importa de Blake Griffin no reside en el llamativo color de su piel, sino bastante más adentro.
Remontémonos a un, probablemente, caluroso día de junio de 1988 en Oklahoma City. El señor Griffin, un varón de raza negra, vuelve del trabajo y, al entrar por la puerta de su casa, se encuentra a su señora en una escena que bien nos recuerda a la que protagonizaron en 1993 Al Pacino y Penélope Ann Miller en Carlito's way. Ella, pelirroja y de piel lechosa, acabará el día con una futura estrella de la NBA en el vientre.
Los padres de Blake Griffin
Nueve meses después, un 16 de marzo, nacía, en la misma Oklahoma City, un niño tostado, ni negro ni blanco. Lo suficientemente negro como para no ser blanco. Lo suficientemente blanco como para no ser negro. Y así creció el pequeño Blake, sembrando dudas sobre su color allá por donde pasaba.
Ya conocéis el secreto de su particular efigie: su padre es negro y su madre blanca y, para más inri, pelirroja. Entonces, ¿es blanco o negro? No lo sabemos. No nos importa.